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Cuánto invertir en anuncios para conseguir bodas

7 minMadrigal Marketing

Cinco euros al día en Instagram no te van a traer bodas. Cómo sacar tu número de tu propio precio y saber en tres meses si te sale a cuenta.

El primer lunes de septiembre abres el gestor de anuncios decidido a probar Instagram este año. Pones cinco euros al día, eliges el objetivo que mejor suena y le das a publicar. A los diez días llevas cincuenta euros gastados, un puñado de me gusta y ninguna pareja escribiendo. Apagas la campaña convencido de que la publicidad no funciona para bodas y en enero vuelves a mirar la agenda medio vacía. Casi nunca falla el anuncio. Falla el número que pusiste el primer día, que no salió de ningún cálculo.

Por qué cinco euros al día no te van a traer bodas

Porque con ese dinero Meta no llega a averiguar a quién tiene que enseñar tu anuncio. El sistema funciona probando: reparte tu anuncio entre gente distinta, mira quién reacciona y va afinando. Su propia documentación dice que un conjunto de anuncios sale de la fase de aprendizaje cuando acumula unos cincuenta resultados en siete días. En tu caso, un resultado es una pareja que deja el teléfono.

Ningún fotógrafo de bodas de este país junta cincuenta solicitudes en una semana, y tampoco hace falta. Lo que hace falta es no quedarse en el otro extremo. Con tres solicitudes al mes no puedes decidir nada: no sabes si el anuncio funciona, si la página falla o si has tenido suerte. Tres es ruido, no información.

A eso se le suma la costumbre de tocar la campaña cada dos días. Cambias el texto el miércoles, el público el viernes, el presupuesto el domingo. Cada cambio importante reinicia el aprendizaje, así que la campaña se pasa la vida arrancando de cero y tú pagas ese arranque una y otra vez. En las cuentas que recogemos de otras agencias, esto es lo primero que vemos: campañas de meses que nunca han llegado a estabilizarse porque nadie las dejó quietas dos semanas seguidas.

De dónde sale el dinero que tienes que poner

Sale de tu precio y de cuántos presupuestos mandas para firmar una boda. No de lo que te sobre a final de mes.

Hazlo hacia atrás, con lápiz. Pongamos que cobras 2.000 euros de media por boda y decides que estás dispuesto a pagar un 10% por conseguirla: 200 euros por boda firmada. Ahora mira tu histórico. De cada diez parejas que te piden precio, ¿cuántas acaban contratando? Si son dos, cada solicitud te puede costar hasta 40 euros antes de que la cosa deje de compensar. Y si quieres cerrar seis bodas por anuncios esta temporada, necesitas unas treinta solicitudes: 1.200 euros repartidos entre septiembre y febrero, unos 200 al mes.

Ese número es un techo, no una previsión. Sirve para saber cuándo hay que parar, no para prometerte nada. Y el cálculo funciona igual de bien cuando la respuesta es que no: si tu media son 900 euros por boda y cierras una de cada diez, el techo te sale tan bajo que probablemente los anuncios de pago no sean tu vía este año, y te salga más a cuenta trabajar la recomendación y la relación con dos o tres fincas de tu zona.

No busques por ahí el coste medio por contacto del sector de las bodas. No existe. Cambia entre Alicante y Madrid, entre un DJ y una finca con capacidad para trescientos, y entre agosto y noviembre. El único dato que te sirve es el tuyo, y lo tienes en unas semanas si apuntas lo que viene en el último apartado.

El mes en que gastas no es el mes en que firmas

Una pareja que pide precio en octubre no firma en octubre. Compara con otros tres, os reunís, lo hablan con la familia, piden una segunda fecha y firman en diciembre. La boda es en julio de 2027 y el grueso del dinero lo cobras entonces.

Ahí se pierde mucha gente. Miras la campaña a los veinte días, ves cero bodas y la apagas, justo cuando las parejas que entraron la primera semana están decidiendo. Estás midiendo el gasto de un mes contra las firmas de ese mismo mes, y esas dos cosas no se tocan.

Lo que hay que hacer es sencillo y casi nadie lo hace: apunta la fecha en la que entró cada pareja y sigue a ese grupo hasta el final. Las parejas que llegaron en octubre se juzgan en enero, no en noviembre. Mientras tanto miras las señales intermedias, que sí se mueven rápido: cuántas solicitudes entran, cuántas contestan a tu primer mensaje, cuántas llegan a sentarse contigo.

Una excepción, para que esto no te sirva de cheque en blanco. Si llevas treinta días con la campaña puesta y no ha entrado ni una sola solicitud, el problema no es la paciencia. Es el anuncio, el público o la página a la que llegan, y ahí toca parar y revisar en vez de esperar.

Cuándo no deberías poner un euro en anuncios

Cuando el dinero solo va a servir para que más gente vea algo que ya no está funcionando. La publicidad amplifica lo que tienes; no lo arregla.

  • Si tardas más de un día en contestar. Ya lo contamos hace unas semanas: la pareja que espera dos días una respuesta ya está hablando con otro, y pagar por conseguirla para perderla así es lo más caro que puedes hacer.
  • Si mandas el tráfico a tu perfil de Instagram o a la portada de tu web. Necesitas una página con las fotos que enseñas en las reuniones, la horquilla de precios y un formulario de cuatro campos.
  • Si no tienes fechas libres para lo que se está pidiendo ahora mismo, que es 2027 y algún hueco suelto de 2026.
  • Si no puedes sostener el gasto tres meses seguidos. Poner 300 euros en octubre y apagar en noviembre es tirar 300 euros.

Hay una situación más, y es la que más veces nos ha hecho decirle a alguien que todavía no. Si no tienes a nadie que responda los sábados y los domingos, que es cuando las parejas miran proveedores, cada euro que pongas el viernes por la tarde se te va a enfriar en la bandeja de entrada hasta el lunes. Antes que subir el presupuesto, resuelve eso: un mensaje automático que dé una respuesta de verdad, o media hora de tu domingo.

La publicidad no arregla nada. Solo hace que más gente vea lo que ya tienes.

Las cuatro cifras que necesitas apuntar desde el lunes

Con estas cuatro sabes en tres meses si los anuncios te salen a cuenta, y no necesitas más que una hoja de cálculo o una libreta.

  1. Cuántas parejas te escriben cada semana y por dónde han llegado
  2. Cuántas de esas vienen del anuncio
  3. A cuántas has contestado el mismo día
  4. Cuántas han firmado y por cuánto

De ahí salen dos divisiones. El gasto del mes entre las solicitudes que llegaron del anuncio te da lo que te cuesta cada pareja interesada. El gasto de toda la temporada entre las bodas que firmaste de ese grupo te da lo que te cuesta una boda. Compara ese segundo número con el techo que calculaste antes.

Si está por debajo, tienes margen para subir el presupuesto y el problema pasa a ser tu agenda. Si está por encima, mira primero lo que pasa entre la solicitud y la firma, porque ahí es donde se pierde casi siempre: cuánto tardas, qué mandas y si haces algún seguimiento. Cambiar el anuncio es lo último que hay que tocar, y es lo primero que toca todo el mundo.

Ábrete la hoja hoy con esas cuatro columnas y empieza a rellenarla con las parejas que te escriban esta semana, vengan de donde vengan. En febrero vas a decidir si el año que viene inviertes en publicidad o no, y esa decisión la vas a tomar con tus números o con tu intuición. Lo que hagas estos días es lo que decide cuál de las dos.

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