
Los detalles se compran casi al final, cuando ya está todo cerrado y queda tiempo para pensar en los invitados. Fuera de esas semanas, la campaña tira el dinero; dentro, funciona sola.

Con un pedido de doscientos euros no puedes permitirte lo que se permite una finca. Se monta para que traer una pareja cueste poco y la conversación sea corta.
Lo que ponemos nosotros
Segmentado por fecha de boda para aparecer justo en las semanas en que la pareja se pone con los detalles, y no medio año antes.
En detalles cada pedido deja menos margen que una finca o un catering, así que la campaña se monta para que la consulta salga barata. No para traerte parejas que gasten poco.
Puesto, con su tarjeta y su lazo. Es lo que la pareja está intentando imaginarse.
Escondidos alargan una venta que debería cerrarse en dos mensajes.
Quien lo rellena viene de ver tu producto puesto, no de comparar precios en un buscador.
Breves. Aquí gana quien contesta rápido y con el precio claro.
Pedidos, conversaciones y facturas. En la web o en el móvil.

Tu parte
Una campaña no funciona sola. Estas son las cosas que solo puedes poner tú.
En la mesa, con su tarjeta. No sobre fondo blanco de catálogo.
Desde cuántas unidades y cuánto cuesta. Es media venta hecha.
Es lo único que no podemos hacer por ti. Con los guiones hechos te lleva un minuto, pero ese minuto tiene que existir.
Vender algo que tardas un mes en reponer, con la boda en tres semanas, es un problema.
Pelearte con el administrador de anuncios
Escribir de cero cada mensaje de precios
Renovar una cuota anual sin saber qué te trae
Contestar consultas de pedidos que no compensan
Aparecer medio año antes de que te busquen
Cerrar por WhatsApp a las once de la noche
Empezar

Media hora. Nos cuentas cómo trabajas, en qué zona y cómo tienes la agenda. Te decimos si podemos ayudarte o si no.
Con precios y cantidades. Solo se usa en tus anuncios.
Tu página, tu formulario y los primeros anuncios. A partir de ahí ajustamos con lo que vaya pasando.