Número 10 · 22 de septiembre de 2026
Te mandaron un audio llorando de felicidad
Ese era el momento de pedir la reseña. No seis meses después.
Hola,
Cuando entregas las fotos, te escriben.
Un texto largo.
Un audio.
A veces llorando.
Tú te alegras,
pero no haces nada más.
El mejor momento dura tres días
Una pareja acaba de ver su boda entera por primera vez.
Está en el sofá pasando fotos, enseñándoselas a su madre.
Esos días te escribiría media página sobre ti sin pensárselo.
Seis meses después han vuelto al trabajo, la boda es un recuerdo agradable y tu mensaje es una tarea pendiente.
El mismo favor, pedido en dos momentos distintos, no cuesta lo mismo.
«Déjame una reseña» no es una petición
Es un examen.
Le estás pidiendo a alguien que abra Google, se siente y escriba de cero algo sobre ti.
Sin saber cuánto hay que escribir, ni de qué, ni si va a quedar bien.
Así que lo deja para luego.
Con más inspiración.
Y ese luego no existe.
Dale la primera frase
En vez de pedir una reseña, hazles una pregunta.
«¿Qué era lo que más os preocupaba antes de contratarme, y qué tal salió?»
Eso tiene respuesta sola.
Y la respuesta es justo lo que necesita leer la siguiente pareja que te está mirando, porque va a tener el mismo miedo.
Lo que ya te escribieron vale más que lo que te van a escribir
Ese audio.
Ese mensaje del día siguiente.
No hace falta que redacten nada nuevo:
«Lo que me mandasteis por WhatsApp me hizo llorar. ¿Os importa copiarlo tal cual aquí? Os dejo el enlace.»
Nadie dice que no a copiar sus propias palabras.
Y quedan mejor que cualquier cosa que se pongan a escribir seis meses después.
Tienes tres bodas entregadas en la última semana
Busca lo que te escribieron al abrir la galería.
Quédate con los tres mejores.
Y les pasas el enlace hoy, no el lunes.
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