← Blog

Cómo aparecer en Google cuando buscan bodas en tu zona

6 minMadrigal Marketing

La pareja busca el nombre de la finca antes que tu oficio. Cómo dejar tu ficha de Google en su sitio y qué página escribir para que te encuentren.

Una pareja reserva la finca en octubre. Esa misma noche, en el sofá, el novio coge el móvil y escribe en Google el nombre del sitio junto a la palabra boda, a ver qué encuentra. Le salen tres reportajes de compañeros tuyos que han trabajado allí, con las fotos de la misma escalera y el mismo salón. Tú también has hecho cuatro bodas en esa finca, y no apareces por ningún lado, porque tus fotos están en una galería de tu web que se llama «Trabajos» y no menciona el nombre del sitio ni una vez.

Qué escribe de verdad una pareja en Google cuando busca proveedor

Escribe el nombre del sitio antes que el nombre de tu oficio. La primera decisión grande de una boda es dónde se celebra, y a partir de ahí todo lo demás se busca colgado de ese nombre: «bodas en» y la finca, la finca junto a fotógrafo, la finca junto a catering.

Eso pasa porque la pareja ya tiene fecha y sitio, y necesita gente que conozca ese sitio. Un fotógrafo que ya ha trabajado allí les ahorra explicar dónde da el sol a las ocho y por dónde entra el coche. La búsqueda que te trae bodas no es tu oficio más la capital de provincia: es tu oficio más el nombre de la finca.

La búsqueda genérica existe, claro. «Fotógrafo de bodas en Murcia» se escribe todos los días. Pero ahí compites con todos los de la provincia y con los portales, que llevan años trabajándose esa página. En la búsqueda del sitio compites con tres o cuatro, y encima llegas cuando la pareja ya ha soltado la señal y está gastando.

Por qué no sales en el mapa cuando buscan tu oficio en tu ciudad

Porque Google enseña primero lo que tiene cerca de quien busca, y tu ficha probablemente no le dice ni dónde estás ni a dónde te desplazas. Con el perfil de empresa a medias, no entras en esa caja de tres resultados con el mapa que sale arriba del todo.

Lo que hay que dejar arreglado, y se hace en una tarde:

  • La categoría principal, exacta. «Fotógrafo de bodas» no es lo mismo que «Fotógrafo», y esa palabra decide en qué búsquedas te mete Google.
  • La zona de servicio. Si trabajas desde casa y no quieres enseñar tu dirección, Google te deja ocultarla y declarar los municipios a los que vas. Sin eso, no existes fuera de tu calle.
  • El teléfono y el enlace. El enlace lleva a la página donde se pide presupuesto, no a la portada.
  • Fotos tuyas de verdad, subidas por ti, no las tres que puso alguien en 2019.
  • Actividad. Un perfil parado meses pierde fuelle; publicar algo de vez en cuando y responder reseñas cuenta.

Una advertencia para que no pierdas el tiempo. Si vives en un pueblo a cuarenta kilómetros de la capital, no vas a salir en el mapa cuando alguien busca desde el centro de la capital, por mucho que trabajes la ficha. Ahí la pelea es otra, y es la del apartado siguiente.

La página que casi nadie tiene: una por cada finca donde has trabajado

Una página en tu web por cada espacio donde has trabajado, con el nombre del sitio en el título. Eso es lo que aparece cuando la pareja busca la finca que acaba de reservar, y es la vía más corta que tienes para adelantar a gente con más recorrido que tú.

No es una galería. Es una página que cuenta esa finca por dentro, con lo que tú sabes y ellos todavía no:

  1. El nombre del sitio en el título de la página y en la primera frase
  2. Un reportaje completo de una boda de allí, no tres fotos sueltas
  3. Lo práctico: a qué hora entra la luz buena, dónde se hace el cóctel si llueve, cuánta gente cabe, dónde se cambia la novia
  4. Cómo se llega y dónde se aparca
  5. Un botón para pedir presupuesto para esa finca

Escribe primero las cinco fincas donde más has trabajado. Con cinco páginas buenas te va mucho mejor que con cuarenta vacías, y las vacías incluso te hacen daño. Y no escribas de sitios donde no has estado: cuando la pareja llegue y te pregunte por la sala de dentro, se va a notar en dos frases.

Esto tiene un efecto de propina que a nosotros nos parece el mejor. La finca acaba encontrando esa página. Y a un espacio que recibe parejas todas las semanas le viene de lujo tener a quien le ha escrito una página entera hablando bien de su casa.

La pareja no busca un fotógrafo. Busca a alguien que ya conozca el sitio donde se casa.

Las reseñas de Google en un negocio que vende una vez en la vida

Pídelas cuando entregas el material, no al día siguiente de la boda. En ese momento la pareja está viendo sus fotos por primera vez, tiene el móvil en la mano y te contesta; tres meses después ya han vuelto al trabajo y no te contesta nadie.

Manda el enlace directo a dejar la reseña, tal cual, sin explicaciones largas. Y pídeles que digan dos cosas: dónde fue la boda y qué contrataron. Una reseña que dice «nos casamos en tal finca en junio y contratamos el reportaje completo» te posiciona para esa búsqueda; un «todo genial, muy recomendable» no dice nada de nada.

Lo que no puedes hacer: ofrecer algo a cambio. Ni descuento, ni fotos extra, ni un sorteo entre quien opine. Google lo prohíbe expresamente y te puede tumbar las reseñas o la ficha entera. Pedirlas está bien; comprarlas, no.

Y ten paciencia con el ritmo. Tu cliente te contrata una vez en la vida, así que no vas a juntar reseñas al ritmo de un restaurante. Diez o quince de este año, con el sitio y el servicio dentro, valen más que cien de hace seis años.

Cuándo trabajar Google no te compensa

Cuando tu oficio no se busca en Google. La finca, el fotógrafo, el catering y el vídeo se buscan; los detalles de mesa, la decoración pequeña o el músico de la ceremonia se descubren por Instagram, por la wedding planner o porque los ha visto en otra boda. Si estás en ese grupo, tu esfuerzo está mejor puesto en las fincas y en las planners de tu zona.

Tampoco compensa si no tienes una web propia decente donde meter esas páginas. Sin sitio donde publicar, esto no tiene dónde apoyarse, y ya sabes lo que pensamos de que el recorrido acabe en un mensaje privado a las once de la noche.

Y no esperes que esto pite en dos semanas. Una página nueva tarda en coger sitio, y encima el tráfico de bodas llega en oleadas, según cuándo cierre cada finca su temporada. Lo que escribas este otoño trabaja para las parejas que reservan sitio en enero.

Esta semana haz dos cosas. Entra en tu perfil de empresa de Google, corrige la categoría y declara los municipios donde trabajas. Y abre un documento con los nombres de las cinco fincas donde más has trabajado: esa lista es el índice de las cinco páginas que te van a traer bodas el año que viene.

¿Quieres que hagamos esto por ti?

Ver más