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¿Merece la pena pagar por aparecer en bodas.net?

6 minMadrigal Marketing

La respuesta no está en la opinión de nadie, está en tus números. Cómo decidirlo antes de que te llamen para renovar y qué preguntar si renuevas.

Te llaman un martes por la mañana. Es el comercial del portal, muy amable, y te dice que este año hay plazas libres en la categoría destacada de tu provincia, que el año pasado tu perfil recibió no sé cuántas visitas y que si renuevas antes de fin de mes te lo dejan mejor. Tú estás cargando el coche para una boda. Dices que te lo piensas, cuelgas, y a los diez días firmas otra vez lo mismo porque no tienes con qué decidir. Así se renuevan la mayoría de los planes en este sector: por inercia y por miedo a desaparecer de la lista.

Qué compras en realidad cuando pagas un portal de bodas

Compras aparecer más arriba en una lista donde la pareja te está comparando con otros cinco a la vez. Nada más. No compras bodas, ni contactos exclusivos, ni una recomendación: compras un sitio en un escaparate compartido. Da igual el portal, sea bodas.net, Zankyou o el que se lleve en tu provincia: el mecanismo es el mismo.

Eso tiene una consecuencia que cambia todo lo demás. En el portal, la pareja rellena un formulario y con un clic se lo manda a varios proveedores de la misma categoría. Cuando tu solicitud entra, las de tus competidores ya han entrado también. No estás contestando a alguien que te ha buscado a ti: estás contestando el primero, el segundo o el quinto de una comparativa que ya está en marcha.

En tu web pasa lo contrario. Quien llega ahí ha visto tu trabajo, ha leído lo tuyo y escribe porque quiere hablar contigo. Puede que haya escrito a otros dos, pero no a la vez ni con el mismo mensaje.

Los precios no están publicados. Te los da un comercial por teléfono y cambian según la provincia, la categoría y el nivel que contrates, así que el vecino de al lado puede estar pagando la mitad o el triple por lo mismo. Eso, por sí solo, no es motivo para no pagarlo. Es motivo para hacer la cuenta tú.

Por qué una solicitud del portal no vale lo mismo que una de tu web

Porque no firman igual. Y compararlas por lo que cuesta cada una, sin mirar cuántas acaban en boda, es el error que hace que la gente renueve cosas que le están costando dinero.

Míralo con números redondos. Pongamos que el plan te cuesta 1.500 euros al año y te trae 60 solicitudes: 25 euros cada una, que suena estupendo. Pero de esas 60 firman dos, porque muchas llegan preguntando precio a seis proveedores a la vez y varias buscan por debajo de lo que tú cobras. Te sale la boda a 750 euros. Si tu media por boda son 2.000, ya estás pagando más de un tercio de la facturación solo por conseguirla, y todavía no has trabajado.

Ahora al revés. Si de tu propia web entran 20 solicitudes al año y firman cinco, cada boda te sale mucho más barata aunque cada contacto te haya costado el doble. El número que decide no es lo que pagas por contacto, sino lo que pagas por boda firmada, y de eso hablamos hace poco cuando contamos cómo sacar tu techo por boda.

No estoy diciendo que el portal salga mal por definición. Estoy diciendo que el dato que te enseñan (visitas al perfil, solicitudes recibidas) no es el dato con el que se decide. Y que el que decide lo tienes tú, no ellos.

La cuenta que tienes que hacer antes de renovar

Coge las bodas que firmaste el año pasado y pon al lado de cada una de dónde salió. Recomendación, portal, Instagram, la finca, anuncios, quien fuera. Si son doce bodas, es una tarde. Si no lo apuntaste en su día, esa es la primera cosa que arreglas esta semana.

Luego divide: lo que pagaste el año pasado entre las bodas que salieron de ahí. Ese número, comparado con lo que te deja una boda, contesta la pregunta sin necesidad de que nadie te dé su opinión.

Hay un matiz que se lleva por delante muchas de estas cuentas y casi nadie lo cuenta. La pareja te descubre en el portal, se va a tu Instagram, mira tres reportajes, entra en tu web y a los quince días te escribe por WhatsApp. Cuando le preguntas dónde te encontró, contesta «por Instagram». El portal hizo el trabajo y no se lleva el apunte, o al revés. Por eso la pregunta no es «¿dónde nos encontrasteis?», sino:

¿Dónde nos visteis por primera vez y qué mirasteis antes de escribirnos?

Es una frase más larga y te va a dar una respuesta mucho más útil. Pregúntasela a las próximas diez parejas que se sienten contigo.

Cuándo compensa pagar el portal y cuándo no

Compensa cuando todavía no tienes de dónde tirar. Si llevas dos temporadas, no tienes cartera de recomendaciones ni web decente, el portal te pone delante de parejas que no ibas a alcanzar de otra forma, y las reseñas que juntas ahí te sirven después fuera de ahí. También compensa si tu categoría se busca directamente en esos sitios: fincas, vestido y catering se miran mucho más ahí que un DJ o un florista de barrio.

No compensa en estos casos, y los vemos todos los años:

  • Si no contestas el mismo día. En un portal donde la pareja escribe a seis a la vez, contestar el jueves lo que entró el lunes es pagar por regalarle el contacto a otro.
  • Si tu precio está bastante por encima de la media de tu categoría en tu provincia. El portal ordena y compara, y la comparación no te favorece.
  • Si ya tienes la agenda llena con recomendación. Estarías pagando por solicitudes que vas a tener que rechazar.
  • Si esperas que el portal venda por ti. El portal te enseña; vender sigue siendo tuyo.

Y una cosa que no es un motivo para irse, aunque lo parezca: que este año te haya ido mal. Un año malo puede ser la categoría, la zona, tus fotos de perfil o que contestabas tarde. Antes de cancelar por enfado, mira cuál de esas cuatro cosas puedes cambiar tú.

Qué preguntar antes de firmar la renovación

Cuando te llamen, no digas ni sí ni no. Pide estos cuatro datos y que te los manden por escrito:

  1. Cuántas solicitudes te llegaron el año pasado, mes a mes
  2. Cuántos proveedores hay en tu categoría y tu provincia con el mismo nivel que tú
  3. Qué cambia exactamente entre tu plan y el de arriba, en posición dentro de la lista
  4. Qué pasa con tus reseñas y tu perfil si no renuevas

Con la primera cifra y tus bodas firmadas haces la división de antes. La segunda te dice contra cuántos estás compitiendo por el mismo hueco. La cuarta la tienes que saber antes de decidir, no después.

Y si renuevas, cambia una sola cosa: la primera respuesta. Ten escrito un mensaje de tres líneas que puedas mandar en dos minutos desde el móvil, con tu nombre, la confirmación de que tienes libre esa fecha y una pregunta que les obligue a contestar. El PDF de tarifas, más tarde. En un sitio donde todos reciben la misma solicitud a la vez, llegar el primero y con algo que no sea un catálogo es prácticamente todo lo que puedes controlar.

Empieza hoy por lo más aburrido: abre la lista de bodas del año pasado y escribe al lado de cada una de dónde salió. Cuando te llamen para renovar, esa columna vale más que cualquier cosa que te cuenten por teléfono.

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